Qué está pasando con nuestra alimentación?


NUESTRA ALIMENTACIÓN ES NUESTRA DECISIÓN

Desde hace años gran parte de la sociedad afirma que para conseguir mantener un estilo de vida saludable basta con "pasar tiempo con la familia, amigos", "hacer deporte", "comer de todo" y muchas otras afirmaciones. 

Sin embargo, en los últimos años se observa que hay un importante incremento de nuevos hábitos como consumir alimentos no procesados o ejercitar técnicas de relajación o meditación.

Con el avance de las investigaciones en nutrición y medicina, estos años atrás, se han generado nuevas tendencias y estilos de vida. Se han promovido movimientos y pensamientos que destapan la realidad de los mitos sobre la alimentación. Han surgido ideas en el mundo de la nutrición y dietética, instaurando en la sociedad un nuevo pensamiento, donde no se hacen dietas para adelgazar, sino que se hace una dieta mediterránea donde existen productos de calidad y sin necesidad de pasar hambre. 

Se están asentando en la sociedad estilos de vida saludables, en los que las personas consiguen adquirir una calidad de vida que les permite encontrar una nueva visión de la alimentación e incluso consiguen implementar en sus ritmos de vida, tiempo para el ejercicio físico, tomándolo como un momento de disfrute y no como un momento de sufrimiento. 

Estos procesos de cambio no son fáciles de instaurar pues nos movemos en un contexto donde estamos influidos por numerosas variables, desde las personas de nuestro alrededor, como las comodidades, el avance de la sociedad, la falta de tiempo, las rutinas de vida, el miedo a nuevas situaciones, la falta de motivación y muchas otras variables que pueden influir a un abandono de la búsqueda de satisfacción personal. La sociedad está creciendo en un mundo en el que las necesidades primarias las tenemos cubiertas rápidamente y en las que estas necesidades primarias, como puede ser la alimentación, son satisfechas por productos creados por empresas de producción masiva que tienen presente el rendimiento económico más que la salud de las personas que consumen esos productos.


Por tanto vamos a conseguir establecer esos criterios inexistentes en los que se tiene que sustentar la alimentación. Pues hoy en día, nos alimentamos sin darnos cuenta, no nos fijamos en lo que comemos. Hay que cuestionar los mensajes que nos instauran en la sociedad (por ejemplo, la pirámide de la alimentación) como buenos y que probablemente no lo sean. Las grandes empresas han instaurado ideales de necesidades en la sociedad que no son reales, y la sociedad en vez de preguntarse y pararse a pensar lo que les están instalando en su dietarquía, simplemente lo asumen. 

Llegados a este nivel de vida, hay que comenzar a cuestionarse qué ideas de las que nos han instaurado son reales y cuáles no. Hay que comenzar a debatir qué alimentos y nutrientes que nos han instaurado como necesarias lo son y cuáles no. Para conseguir esto tenemos toda la información necesaria en nuestras manos, a nuestro alcance, para así obtener unas ideas bien formadas y contrastadas.

Podemos observar que hemos crecido en una sociedad donde se han implantado creencias que se sustentan por creer que un alimento procesado es mejor que un alimento natural. Las necesidades que nos han generado se han basado en alimentos que artificialmente se les han añadido vitaminas y minerales. Sin embargo, los humanos no podemos hacer mejores alimentos que los que nos ofrece la propia naturaleza.  Y eso, ejemplifica en el aumento de la obesidad, de enfermedades autoinmunes y cada vez diagnosticados en edad más temprana.

Está en nuestras manos conseguir un estilo de vida basado en una alimentación a través de alimentos reales, de mejor calidad y en estados naturales. Con el fin de conseguir prevenir enfermedades y vivir años de calidad.




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